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Durante 17 años, el Estado entregó un notebook a miles de niños y niñas de la educación pública. El gobierno de Kast decidió que eso se acaba en 2027.
Kast prometió no recortar becas, pero el Presupuesto 2027 elimina las Becas TIC y deja sin computador a casi 100 mil estudiantes. Una columna sobre la brecha digital que se viene.
Por Claudia Barahona Chang, publicista, fundadora y directora de C&C Comunicaciones Estratégicas.
Por años, la derecha chilena hizo de "los niños primero" una consigna. Se repitió en campañas, en debates y en cuñas de matinales. Hoy, con el proyecto de Presupuesto 2027 sobre la mesa, sabemos cuánto valía esa frase: mucho menos que un notebook.
El programa que durante 17 años entregó notebooks a estudiantes de 7° básico quedó sin financiamiento en el proyecto de Ley de Presupuestos 2027. En 2026 contó con cerca de $35 mil millones y benefició a 96.100 estudiantes. Para 2027, la partida aparece en cero. No es un ajuste ni una "focalización": es eliminar un beneficio para las niñeces de nuestro país.
Las Becas TIC nacieron en 2009 como «Yo elijo mi PC» y sobrevivieron a gobiernos de distinto color político. El entregar un computador a un niño o niña de séptimo básico no es un regalo: es reconocer que en Chile hay miles de hogares sin ningún equipo para hacer tareas, buscar información, estudiar o aprender lo que la escuela no alcanza a enseñar. Este año, los beneficiarios recibieron un notebook con Windows y Office, 12 meses de conexión a internet móvil y más de 65 programas educativos. En muchos hogares, ese fue el primer computador de su historia, gracias al presupuesto aprobado el año anterior.
En política, las palabras quedan grabadas. En campaña, José Antonio Kast fue tajante: "No va a haber ningún tipo de recorte alimentario, becas, para nada". En abril, cuando se filtraron los oficios de Hacienda, la vocera Mara Sedini aseguró que "el beneficio social no se toca". Y en su primera Cuenta Pública, el Presidente afirmó que estaba cumpliendo su promesa de hacer un ajuste fiscal profundo sin tocar los beneficios sociales. Pues bien, aquí está el beneficio social, y es una beca: exactamente la palabra que usó cuando prometió que no habría recortes "para nada". Hoy está completamente eliminada del presupuesto.
¿Cuál es la explicación oficial? El subsecretario Máximo Pavez dijo que el programa está mal evaluado, que no tiene un efecto relevante en el aprendizaje y que ha tenido problemas de implementación. El ministro Quiroz habló de "hallazgos". Pero esa explicación se contradice sola: si un programa tiene problemas de implementación, se corrige, se modifica y mejora su implementación y ejecución. Es decir, se mejora la licitación, se ajusta la focalización, se fiscaliza la entrega. Lo que no se hace es dejar sin computador a casi cien mil niños y niñas de nuestro país. Eso no es eficiencia; es completo abandono.
Hagamos la cuenta que el gobierno no ha querido hacer. El programa costaba alrededor de 360 mil pesos por estudiante. Esa es la cifra que permite a un niño de Puente Alto, de Alto Hospicio o de una escuela rural de La Araucanía tener las mismas herramientas que uno de un colegio particular del barrio alto, donde nadie se pregunta si en la casa hay computador o internet. Sin la beca, esa responsabilidad recae exclusivamente en las familias, y el niño tendrá que esperar que su mamá llegue del trabajo para hacer la tarea en el celular de ella o peor aún, simplemente no podrá hacerla.
La molestia ya cruzó la vereda. El alcalde oficialista de Ñuñoa, Sebastián Sichel, pidió reponer los recursos. El alcalde de Providencia, Jaime Bellolio, calificó la medida como una mala idea, advirtiendo que con el avance de la inteligencia artificial el desafío es aún más urgente. Y diputados de la UDI anunciaron que buscarán revertirla. Cuando a un gobierno lo critican sus propios aliados por recortar a los niños, el problema no es comunicacional: es de prioridades.
Y no es un hecho aislado. En el Presupuesto 2026 este mismo programa estuvo a punto de sufrir un severo recorte, y fue el Congreso el que repuso $9.796 millones. El proyecto 2027 también reduce en 46,71% los recursos para los Liceos Bicentenario, la bandera educativa de la propia derecha. Todo esto mientras el gobierno impulsa una megarreforma tributaria que rebaja impuestos a los sectores de mayores ingresos. Las cifras del ajuste no son neutras: lo que se deja de recaudar arriba se recorta abajo, lo cual impacta directamente en las familias que más lo necesitan.
Porque la brecha digital no es un concepto abstracto. Es la diferencia entre aprender a usar la tecnología o solo consumirla. Sin las Becas TIC, la próxima generación de séptimo básico de la educación pública llegará a la enseñanza media con menos acceso, menos herramientas y más desigualdad. Y esa brecha, una vez abierta, se arrastra a la universidad, al trabajo y al resto de la vida.
La última palabra no la tiene Hacienda, sino el Congreso, que ya repuso estos fondos una vez y puede volver a hacerlo. Cada diputado y senador que alguna vez dijo "los niños primero" tiene ahora la responsabilidad de demostrar con su voto si era verdad o solo una pose para la foto.
Porque los niños primero no se proclama en campaña. Se demuestra en la Ley de Presupuestos. Y esta, hasta ahora, los pone primero, pero en la fila de los recortes.
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